“Nane tea, please”

La historia.

Nos encanta mimar nuestra piel. Pero no todas podemos dedicarle horas. En cualquier caso, eso no debería ser un motivo para no cuidarte, no importa lo ocupada que estés. 

Re-descubrí esto cuando estaba en Turquía. Después de aquella parada, me esperaba una nueva vida.

Fue una escala en un vuelo bastante largo. Necesitaba desconectar de todo. Una pequeña pausa, así que me animé a visitar Turquía. Mientras paseaba por esas preciosas calles adoquinadas, me di cuenta de que no me sentía bien del todo. La verdad es que estaba agotada por una mudanza gigante entre dos países muy diferentes. 

Turquía es un país super acogedor y hospitalario, siempre me ha hecho sentir bienvenida y donde siempre me han tratado con mucho cariño. Pasear por sus callecitas únicas. Parar a tomar té de menta leyendo un libro y viendo a la gente pasear... “Nane tea, please..” les decía en cada café que llegaba. Esos días fueron un bálsamo para mi cuerpo y mi mente. Era todo lo que necesitaba para recuperar mi equilibrio y recargar energía. 

 

Un guante de seda.

El descubrimiento.

En ese transcurrir de los días, escuché mucho sobre los hammams turcos y al final me animé a probar unos de esos baños de vapor de los que me habían hablado tan bien. Aunque no era para nada una experta en spa, después de probarlo me quedé impresionada de lo relajante y refrescante que fue. Una experiencia super agradable. Salí completamente relajada y con una piel suave como nunca.

Para mí era algo nuevo, así que me sorprendió bastante conocer los beneficios del hammam. Principalmente, limpia los poros de impurezas y elimina las células muertas de la piel. Así que permite regenerar la piel y la sientes fresca y suave. Como se aplica masajeando la piel, aumenta el flujo sanguíneo y eso favorece que la piel se vea brillante y con un tono saludable. 

Y para acabar, la relajación muscular, que con el cansancio acumulado me vino fenomenal.

La verdad es que no sabía muy bien de dónde venían todas estas maravillas. Aquello era una especie de masaje en un ambiente de vapor. Así que antes de irme, investigué y hablé con profesionales de la estética locales y, al final, entendí dónde radicaba la magia. Era la combinación del vapor (o un baño caliente) y ¡el guante de seda que usaban para el masaje! Por supuesto me llevé unos cuantos conmigo y hasta la fecha este guante exfoliante se ha convertido en la clave del cuidado de mi piel.  Además, en mi caso, tengo psoriasis y ya no puedo vivir sin él para mantener una piel bonita, saludable y brillante.

 

NANE

Cuerpo, mente y alma.

Mi nombre es Elena. Tengo treinta y tantos 😏 y soy mamá de Sofía y Matías. Ellos llenan mis horas y mis desvelos. Por diferentes motivos, a lo largo de estos años hemos vivido en India, Inglaterra y Alemania. Y desde 2018 hemos establecido nuestro campamento base en Barcelona, mi ciudad natal. Vivir cerca del mar siempre lo he sentido como necesario y para las personas que tienen psoriasis como yo, cuidar nuestra piel en el mar y exponernos con cuidado al sol hace toda la diferencia.

Tras mi descubrimiento en Turquía, he compartido mi pequeño secreto con mujeres maravillosas que tengo en mi vida pero quisiera que le llegase a todas las que sea posible. Mujeres increíbles que se merecen verse hermosas, cuidarse y quererse cada día. El guante de seda Nane (“nane tea, please” 😉 ) te va a ayudar con tu rutina de belleza tanto si sólo le dedicas unos minutos al día en la ducha como si eres pro de la estética. Vas a experimentar las maravillas del hammam en tu propio baño y vas a notar inmediatamente la diferencia.

Con cariño, Elena.

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